Para nuestra última sesión, el dilema era cómo poder
evaluar nuestro proyecto teniendo en cuenta todos los aspectos relevantes que deben
ir implícitos, por ejemplo el hecho de que la evaluación debe ser formativa, es
decir, a lo largo del proceso.
Para poder hacer nuestra propuesta de evaluación
aplicable y factible, recurrimos a la lectura “La evaluación del proyecto
diseñado” de María Laura Galaburri, de esta manera tuvimos un panorama más
amplio de cómo hacerlo y lo primero que tuvimos que tener en cuenta fue la situación didáctica de
nuestro proyecto.
Para la resolución de la primer pregunta nos dimos cuenta
de que lo más difícil de evaluar son las cosas a las que no se les puede
asignar un número tan fácilmente, a las que no es tan simple calificar como
buenas o malas, en este caso tomamos las actitudes y los valores. Para la
evaluación de estos aspectos retomamos lo aprendido a lo largo de los tres
semestres de nuestra formación docente y coincidimos en que la mejor manera de
evaluarlos es por medio de una lista de cotejo donde ellos mismos autovaloren
su trabajo y al mismo tiempo sus compañero (que observan el desempeño, el trabajo
y las actitudes de los demás) también puedan hacerlo.
Posteriormente analizamos lo que habíamos respondido y
nos dimos que por el contrario, lo que es más fácil evaluar son los contenidos
conceptuales, ya que es menos complicado ver cuando están bien y cuando no.
En el penúltimo punto, primero debíamos entender las
situaciones presentadas para poder darnos cuenta en cuáles de ellas había una
puesta en práctica de los valores y actitudes por parte de los alumnos. Las
opciones que elegimos nos parecieron las más certeras, aunque, por supuesto,
hay muchas más situaciones similares en las que es más conveniente usar un tipo
de evaluación especial (distinto a un examen, cuestionario, etc.).
Por últimos, debíamos aterrizar, por fin, nuestra
propuesta para evaluar el proyecto que realizamos. Nos pareció que la mejor
manera de evaluar la antología de parodias era haciéndoles saber a los alumnos
qué aspectos tomar en cuenta para el producto final y que de alguna manera
ellos pudieran reflexionar y hacer un análisis de su proceso de aprendizaje,
por ello consideramos que una rúbrica era la mejor opción.
En la rúbrica que presentamos, intentamos que se vieran
reflejados no solo el nivel de comprensión de los alumnos, sino que además
desarrollaran su creatividad y al mismo tiempo pusieran en práctica los valores
y actitudes que un alumno debe tener.
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